La espesa bruma de la nostalgia me invadió una vez mas, se había alejado por los caminos sinuosos y misteriosos del olvido. Hoy el sentir que la ausencia llena mis horas libres, me recuerda hechos que hubiese querido olvidar, martillan en mi cerebro frases, imágenes y memorias que creía ya olvidadas.
La memoria de esos recuerdos es como una imagen borrosa y gastada que hoy se hace nítida y luminosa; tiempos difíciles y abstractos en la vida, que seguramente muchos de nosotros hemos vivido y queremos dejar archivado en el almanaque del pasado.
Quiero superar estos escollos, y seguir sintiendo que la vida es bella, que los días siguen transcurriendo como siempre. Deseo sentir esa paz eclesial que el alma necesita para engrandecer la vida con pequeñas cosas y ser feliz tomado de la mano del presente.
Bienvenidos a mi mundo...




