El hombre seguía inperterrito sentado en ese banco de la plaza; miraba los transeúntes que pasaban frente a el, gente con ideas fijas, con pensamientos concretos. Y el, seguía vanamente tratando de unificar la periferia de sus fantasías y algún agravio antiguo e irreparable ¿quizás?.
Sus pensamientos seguían atrapados en las fantasías del mañana, futuro que nunca tuvo claro, ni siquiera en la medida que el tiempo transcurría; esas gotas de tiempo,espacio y experiencia que caen sobre nosotros y que algunos llaman madurez.
Era la hora del crepúsculo, se levanto; reflexiono sobre su soledad y camino a paso lento hacia ningún lugar de esta enorme ciudad. Su mente estaba casi en blanco, tenia pocas ideas y mucho desconcierto intimo. A pesar de todo creía en la felicidad y el amor….
Bienvenidos a mi mundo...









